Tríptico de la catedral de San José de Tula
TRIPTICO DE LA CATEDRAL DE SAN JOSE DE TULA.
En una extención de 80 metros cuadrados, ésta obra colocada hace veinte años en el interior de la Catedral de Tula, ha sido motivo de polémica, dado el contenido, no obstante no ha dejado de ser admirado sobre todo por el turismo internacional. A continuación transcribimos el contenido de sus tres páneles dejando a criterio de quienes navegan en este medio, opinen y juzgen al respecto.
Este templo fue una iglesia conventual franciscana del siglo XVI, tuvo un retablo barroco que se perdió, actualmente Catedral de San José. En la remodelación litúrgica se pensó colocar esta pintura donde estuvo el retablo de madera dorada.
INTERPRETACIÓN GLOBAL
La figura que destaca es la de Cristo: centro de la historia y, más en concreto, de la historia de esta región.
La cruz de cristo, enraizada en la humildad, representada por Adán y Eva, abrazando todo el tríptico, significa que el Hijo de Dios redime a todos los hombres en las circunstancias concretas de cada pueblo, y El es quien da sentido verdadero de las diversas expresiones legítima de la cultura humana del pasado y del presente; por cual se concentran aquí en torno a su figura los signos diferentes que sintetizan los orígenes conocidos o legendarios, el desarrollo y la vida contemporánea de nuestro ambiente.
PANEL CENTRAL
En grandes dimensiones vemos la imagen de Jesucristo, hombre-Dios; salvador y Rey, en el misterio culminante de su vida terrestre, su resurrección gloriosa, triunfo de la vida sobre la muerte. Las manos y los pies de Jesús dejan ver las llagas de los clavos que los fijaran en la cruz. La mano en lo alto invita a la acción y superación, la otra a la mesura y reflexión. Al lado de la figura de Cristo, dos de las variadas formas con las que se simboliza a Quetzalcóatl, figuras basadas en mitos de los que se valió Dios para manifestar a los Toltecas: la Serpiente Emplumada y la mariposa"Papalotl" que constituyen una admirable síntesis de plenitud: cielo y tierra; arrastrarse y volar.
Tula está ligada particularmente a la figura de Quetzalcóatl: benévolo y pacífico, a quien el mito reconoce como inventor de los nuevos hombres, a quien hace nacer mediante su sacrificio y para proporcionarles el alimento necesario, "inventa" el maíz que pone a disposión de sus criaturas.
Enseña a los habitantes de Tula de bellas artes, a cultivar la tierra, a construír ciudades y lo mas importante, a apreciar los dones de la vida y a vivir en hermandad. Despues de hacer el bien de su pueblo de Tula, tuvo que salir, presionado por el perturbador que engañó a los Toltecas.
Estos valores -expresados por los mitos mesoamericanos- sobre Quetzalcoátl, el Espiritu Santo fue quien los inspiró sembrando así semillas divinas en esta cultura para dar aconocer a travéz de ellas la bondad del Padre Celestial, realizada plenamente en Cristo Jesus.
En los ángulos superiores se ven el jeroglífico indígena del sacrificio de sí mismo: sangre que brota de una llaga en forma de aro, presenta el sacrificio de Quetzalcóatl, pues dice la leyenda, hizo los nuevos hombres de su propia sangre. Por otra, parte, un eclipse, conjunción de vida y muerte, alude a Cristo que nos abrió los ojos, a fin de que nos combirtiéramos de las tiniebla a la luz (Hech. 26,18).
PANEL IZQUIERDO
Mirándolo de abajo hacia arriba, se interpreta la creación del universo. Los "cuatro elementos" (aire, agua, fuego y tierra) que mezclándose en un círculo como un gran germen producirán las plantas que encarnan al Mezquital: el maíz, el maguey y el nopal. sigue una alusión a los Toltecas, constructores que dieron nombre y forma a la región junto con los Atlantes y Chac Mool, representativos de ellos. Los Otomíes, siempre fieles y apegados a estas tierras con sus oficios y artesanías. Por encima del humo y fuego ascendiente del sahumador se leen dos letras del alfabeto griego, la primera y la última: Alfa y Omega, que expresan a cristo, principio y fin de todo, de su brillo participa el lucero del alba "Ceácatl" que configura a Quetzalcóatl.
PANEL DERECHO
Partiendo también de la parte inferior, encontramos diversos momentos de la historia de la religión. La Evangelización está configurada en el misionero que proclama el Evangelio. Los indígenas lo escuchan sin mayor entusiasmo, por que les costaba mucho dejar sus antiguas creencias, de aquí que se colocó uno de sus ídolos, el jaguar, bajo el signo violento de la conquista. Destaca la franciscana Tlahuelilpan y la agustina Itzmiquilpan, frailes primeros en difundir la Buena Nueva en estas tierras. Se dibuja el mapa de la Diósesis de Tula, erigida hace casi un cuarto de siglo. Su sede episcopal, que es esta ciudad, la indica el báculo del pastor. Se interponen en el mapa algunas figuras y colores que determinan características de las diversas religiones de la Diócesis: los obreros del sur avivan un horno; colores verde junto al azul: las presas y el riego del sur, centro y este; hombres sobre fondo verde talan el bosque del norte; diversas tonalidades de amarillo con cabezas de ganado: reses y cactus del oeste; máscaras doradas: los minerales del norte; en el extremo superior hay formas geométricas que declaran el auge industrial de la región, y más allá de los campos labrantíos se yergue la familiar silueta del Xicuco.

FUERA DEL TRÍPTICO
Una antigua escultura muestra al padre eterno como contemplando y asumiendo la acción universal de su unigénito, que hacia Él conduce a la humildad.
Características pictóricas:
EL COLOR: Se inspira en las tonalidades vivas y yuxtapuestas de la policromía indígena. Dominan los rojos, el color de la vida.
LAS FORMAS: Se prefieren las figurativas a las simbólicas, para una más fácil comprensión.
LA COMPOSICIÓN: Recurre a áreas geométricas, según la índole de los trípticos y retablos de tradición romano-gótica, de acuerdo con el estilo de esta catedral.
MATERIALES: Pinturas acrílicas sobre láminas de cedro rojo.
PINTÓ: Padre Mario Amezcua Barrera.