blog de Karol
La higiene en la alimentación. Parte 2
Submitted by Karol on Lun, 20/03/2006 - 18:54Para preparar adecuadamente los platillos:
Una preparación adecuada de los platillos permite conservar los nutrimentos y las características de olor, color y sabor de los alimentos. Se recomienda utilizar las siguientes técnicas al cocinar:
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Hervir: Poner agua al fuego hasta lograr la ebullición, después agregar el alimento deseado y tapar hasta lograr su cocción.
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Vaporizar: En una olla a fuego lento se coloca poca agua y encima una rejilla, sobre la rejilla se colocan los alimentos y se tapan. Es lo más recomendable para cocer verduras.
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Asar: Cocer los alimentos colocándolos directamente en el horno, comal, plancha o parrilla calientes. Las carnes, pollo o pescado se condimentan previamente. No se usa aceite.
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Saltear: Se cocinan los alimentos en muy poco aceite a fuego moderado, para dorar ligeramente.
Emplear poca sal, poca azúcar y preferir siempre el aceite a las grasas sólidas como la manteca o la mantequilla.
Al ingerir los alimentos:
Es necesario seguir los preceptos para una alimentación correcta, que es la que cumple con las siguientes características:
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Adecuada: A las condiciones de la persona como la edad, género, actividad física, situación económica, etc.
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Variada: Que incluya diferentes alimentos y formas de preparación de los platillos.
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Completa: Que contenga todos los nutrimentos que proporcionan los tres grupos de alimentos básicos (Frutas y verduras/Cereales y tubérculos/Leguminosas y productos de origen animal)
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Equilibrada: Que la proporción de alimentos ingeridos favorezca la salud, sin excesos ni carencias.
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Suficiente: En cantidad que la persona pueda saciar su apetito.
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Inocua: Que no implique riesgos para la salud, ya sea por la forma de preparación o por la calidad de los alimentos.
La higiene en la alimentación. Parte 1
Submitted by Karol on Lun, 20/02/2006 - 19:07La higiene en la alimentación, es el conjunto de hábitos sanitarios que incluyen las medidas necesarias para producir, almacenar, elaborar, distribuir e ingerir los alimentos, a fin de que éstos sean aptos para el consumo humano. Su importancia radica en que la falta de higiene puede causar enfermedades, por eso es necesario tomar precauciones para reducir riesgos.
Dentro de las principales acciones que podemos tomar para tener una higiene alimentaria adecuada, encontramos que al seleccionar alimentos es recomendable:
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Elegirlos con base en criterios de calidad, tales como el costo acorde a la economía familiar, contenido nutrimental, gusto, facilidad de conservación, disponibilidad por temporada, grado de maduración.
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En cuanto a alimentos frescos, valorar su olor, color, textura y forma.
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Si se trata de alimentos envasados, observar que los empaques estén completos y bien cerrados, que las latas no estén abombadas, golpeadas u oxidadas.
Al manipular alimentos es indispensable:
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Lavar los alimentos y los utensilios a utilizar, incluyendo mesas, tablas de picado, licuadoras, etc. Los trapos de limpiar y paños de cocina deben lavarse al chorro del agua con jabón cada vez que se usen.
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Para mantener limpios los platos, vasos y cubiertos guardarlos en un estante cerrado, y no tocar con los dedos la parte de adentro de platos y vasos, así como la parte de los cubiertos que se mete a la boca.
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Cuidar la higiene personal, poner especial énfasis en el lavado de manos, que debe realizarse con agua y jabón, limpiándose muy bien las uñas.
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Al cocinar, tener al cabello limpio y recogido, evitar tocarse las orejas, nariz o boca; no usar anillos, relojes o pulseras. La persona que prepara los alimentos no debe hacerlo si tiene enfermedades infecciosas como pueden ser las gastrointestinales o las respiratorias, entre otras.
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Evitar la presencia de animales dentro del hogar (perros, gatos, aves, moscas, roedores, etc.)
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Almacenar los cereales, grasas, azúcar y leguminosas en envases tapados, frescos y secos.
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Mantener refrigerados los alimentos perecederos.
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Procurar que el entorno de la vivienda esté limpio; los botes de basura deben estar tapados y lavarse frecuentemente.
¿Colesterol? ¿Triglicéridos?
Submitted by Karol on Lun, 30/01/2006 - 19:27Un problema muy frecuente de salud directamente relacionado con la alimentación de cada persona, es la elevación del COLESTEROL y/o los TRIGLICÉRIDOS en la sangre. Desde luego cuando nos informan que padecemos de tal situación nos preocupamos en el mejor de los casos; sin embargo, para algunas personas pasa desapercibido debido a que no sufren de ningún dolor físico.
El colesterol y los triglicéridos son grasas que se encuentran normalmente en la sangre, y forman parte del funcionamiento correcto del metabolismo; el problema surge cuando dichas sustancias sobrepasan los límites establecidos, pues el colesterol debe ser menor a 200mg/dL y los triglicéridos menores a 150mg/dL. El tener una elevación inusual de cualquiera de los dos, implica un riesgo mayor para sufrir un infarto, sobre todo en el caso del colesterol; ya que al estar en concentraciones elevadas, se adhiere a las venas y arterias formando placas de grasa que impiden la correcta circulación de la sangre y la oxigenación de los tejidos en todo el cuerpo, pero principalmente del corazón. En el tema de la alimentación, el colesterol lo obtenemos únicamente a partir del consumo de alimentos de origen animal, de tal forma que lo conveniente es moderar la ingestión de esos alimentos; de cualquier forma, el cuerpo hace su propio colesterol a partir de otras grasas, ya que éste es necesario para formar hormonas y para regular otras funciones vitales.
En el caso de los triglicéridos, su elevación es debida a un consumo excesivo de azúcares simples (azúcar de grano, harinas, pastas, dulces, refrescos, etc.) que finalmente son almacenadas como grasas. El principal problema reside en una mala utilización de los azúcares por el metabolismo, y se considera que una cifra mayor a 150mg/dL es indicativa de un estado prediabético (aunque la glucosa se encuentre en niveles normales), es decir, que la persona padecerá de Diabetes Mellitus a corto o mediano plazo. El principal consejo alimentario es evitar dichos azúcares, y también las grasas saturadas; así como aumentar el consumo de fibra dietética y la práctica de ejercicio físico.
La única forma de saber si contamos con niveles de colesterol y triglicéridos adecuados, es a través de un análisis bioquímico de sangre; como expliqué al principio, estos padecimientos cursan sin dolor, y a menudo las personas se dan cuenta cuando ya han sufrido un infarto o cuando ya padecen de Diabetes Mellitus. Es conveniente realizarse pruebas de laboratorio al cumplir 25 años de edad una vez cada tres años si los resultados son normales, y si no son normales, cada año y acudir al médico de inmediato.
Alimentación en la temporada navideña
Submitted by Karol on Lun, 19/12/2005 - 15:01En la temporada navideña estamos siempre expuestos a excedernos en nuestra alimentación, de manera que al comenzar el nuevo año es frecuente que hayamos aumentado el peso corporal en forma considerable; si padecemos Diabetes Mellitus probablemente hasta tengamos que visitar el hospital víctimas de hiperglucemia.
Todo ello lo podemos evitar si planificamos nuestra alimentación; no es necesario llevar una lechuga a la posadas o a las cenas, simplemente es recomendable anticiparnos a las actividades que vamos a realizar. Es decir, si hoy por la noche planeo asistir a una posada lo más probable es que vaya a comer tamales, ponche, buñuelos, enchiladas, dulces, etc. Estos alimentos bien podrían sustituir a las calorías necesarias para un día completo, pero también es posible probar de todo sin excederse, sobre todo porque a este tipo de festejos por lo regular vamos acompañados de varias personas, así que podemos compartir cada alimento con alguien más. Desde luego, al llegar a casa ya no debe cenar nada adicional.
En el caso de las cenas de Navidad y año nuevo, es necesario hacer comidas ligeras a lo largo del día, para poder cenar con más confianza y sin remordimientos. Las comidas ligeras pueden constar de frutas, verduras, cereales integrales y productos de origen animal bajos en grasa; por ejemplo, sopes de nopales con queso panela, jícama con limón, ensalada de frutas, quesadillas de quelites sin dorar las tortillas, sandwiches de pan integral, etc. Sólo hay que usar la imaginación para elaborar platillos bajos en calorías, y acudir al Nutriólogo puede ser de gran ayuda para equilibrar la alimentación; si padece además de alguna enfermedad crónico-degenerativa puede ser más importante para usted la ayuda del especialista.
Finalmente, es importante recordar que debemos consumir los alimentos propios de la temporada, ya que son los que nos protegerán de enfermedades respiratorias, tal es el caso de guayabas, tejocotes, naranjas, mandarinas, limas...
Disfruten las fiestas.
Orientación alimentaria en el SIDA
Submitted by Karol on Lun, 28/11/2005 - 20:04En el marco del DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA, que tendrá lugar el 1° de diciembre de este 2005; es importante hacer una reflexión sobre el alcance que el Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida (SIDA) tiene sobre toda la población mundial.
Nadie está exento de contraer y padecer dicha enfermedad, ya que actualmente sabemos que no es exclusiva de ningún grupo poblacional; aunque se transmite esencialmente por intercambio de fluidos sexuales y sanguíneos, también es posible el contagio desde una madre infectada hacia el feto que lleva en el vientre; tampoco se recomienda que dicha madre alimente al bebé con leche materna por la probable carga viral que ésta pudiera contener.
Entrando al tema de la alimentación para las personas con SIDA, es necesario hacer énfasis en que todos los cuidados dependen de la fase en que se encuentre la enfermedad; de tal forma que la dieta en una persona que ya se sabe infectada, pero que aún no presenta ningún síntoma, estará principalmente orientada a optimizar su estado de nutrición a través de una alimentación correcta, que le provea de los nutrimentos necesarios para tener buena salud con un sistema inmunológico fortalecido.
Las enfermedades que puede desarrollar una persona que enfrenta la fase activa del SIDA son muy diversas, y describir la alimentación específica para cada una de ellas sería interminable; sin embargo, con frecuencia el paciente con SIDA cursará con algún grado de desnutrición, por lo que en esta etapa el objetivo de la alimentación es revertir la desnutrición y/o evitar su avance; es recomendable indagar el horario en el que el paciente tiene más apetito para brindar en ese momento la mayor cantidad de alimentos ricos en energía y nutrimentos, (por lo regular es por la mañana); además, puede ser necesario utilizar complementos alimenticios en forma de malteadas que venden reconocidas empresas (es preferible consultar al Nutriólogo sobre marcas y características específicas, para evitar caer en productos equivocados y sin reconocimiento farmacéutico de la Secretaría de Salud), aunque su costo es elevado, y de no contar con el poder adquisitivo suficiente, el nutriólogo le puede orientar sobre su preparación casera a costo más bajo.
Finalmente, el cuidado multidisciplinario e integral (médico, nutriólogo, psicólogo, enfermera, familia) es la piedra angular que determinará el éxito del tratamiento de las personas con SIDA; aunque es una enfermedad incurable hasta el momento, es posible tener una calidad de vida óptima a través de todos los cuidados que están disponibles hoy en día. Desde luego, nada puede compararse con la seguridad que otorga la prevención, llevando a cabo una sexualidad responsable, el respeto a nuestro cuerpo y a la vida.
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