Alimentación durante el embarazo. Segunda Parte
Durante el embarazo pueden presentarse algunos síntomas que dificultan o alteran el consumo adecuado de los alimentos, los más comunes son:
Náusea y vómito los primeros tres meses de embarazo:
En ocasiones se debe a que se están consumiendo demasiados alimentos ricos en proteínas (carnes, leche, huevo, leguminosas), hay que recordar que deben consumirse en cantidades racionadas. También deben evitarse los ayunos de más de ocho horas, descansar un momento después de ingerir los alimentos y mantener con buena ventilación el lugar donde se prepara y consume la comida. Puede ayudar también el consumir los líquidos 30 minutos antes o después de los alimentos.
Estreñimiento y hemorroides:
Consumir cantidades adecuadas de verduras y frutas de preferencia crudas y con cáscara, ya que contienen fibra; la fibra previene el estreñimiento, que es muy común durante el embarazo y ayuda a reducir el colesterol, los triglicéridos y la glucosa de la sangre; además reduce el riesgo de cáncer de colon, y se utiliza como apoyo en el tratamiento de la obesidad y la ateroesclerosis. Junto al consumo de alimentos ricos en fibra debe consumir suficiente agua, y evitar situaciones de tensión.
Calambres nocturnos:
Se deben generalmente a un bajo consumo de calcio, es suficiente con incluir en la cena un alimento rico en calcio, como leche, queso panela, requesón, tortillas, malvas o charales.
Riesgos de enfermedades en la mujer embarazada:
En mujeres que desde antes del embarazo tenían sobrepeso u obesidad, en las que han ganado exceso de peso durante el embarazo y en las que tienen bajo peso, existe el riesgo de padecer algunas enfermedades durante su embarazo:
Después de la semana 20 del embarazo, puede aparecer el problema de la hipertensión arterial y el edema (hinchazón), principalmente. Se declara la enfermedad hipertensiva del embarazo cuando la presión arterial es mayor de 140/90 mmHg. Se debe disminuir el consumo de sodio (sal), de manera preventiva, aunque se considere que no existe riesgo por parte de la madre para desarrollar esta enfermedad. También se promueve el consumo adecuado de calcio, para evitar la hipertensión arterial y la pérdida acelerada de hueso en la mujer.
La Diabetes Mellitus Gestacional es otra enfermedad que puede aparecer durante las semanas 24 a 28 del embarazo, y es importante que alrededor de estas semanas la mujer embarazada se realice una prueba de laboratorio para detectar su aparición, pues de ser positiva la prueba, debe iniciarse de inmediato el tratamiento con una dieta adecuada, y si ésta no es suficiente para su control, se indicará el uso de insulina. La Diabetes Mellitus Gestacional generalmente desaparece al término del embarazo. Las mujeres que padecen Diabetes Mellitus antes de embarazarse, deben cambiar su tratamiento con medicamentos orales por la insulina.
Por todo lo anterior, es muy importante que acuda a sus citas con el personal del área médica que esté a cargo de su salud.