La higiene en la alimentación. Parte 1
La higiene en la alimentación, es el conjunto de hábitos sanitarios que incluyen las medidas necesarias para producir, almacenar, elaborar, distribuir e ingerir los alimentos, a fin de que éstos sean aptos para el consumo humano. Su importancia radica en que la falta de higiene puede causar enfermedades, por eso es necesario tomar precauciones para reducir riesgos.
Dentro de las principales acciones que podemos tomar para tener una higiene alimentaria adecuada, encontramos que al seleccionar alimentos es recomendable:
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Elegirlos con base en criterios de calidad, tales como el costo acorde a la economía familiar, contenido nutrimental, gusto, facilidad de conservación, disponibilidad por temporada, grado de maduración.
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En cuanto a alimentos frescos, valorar su olor, color, textura y forma.
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Si se trata de alimentos envasados, observar que los empaques estén completos y bien cerrados, que las latas no estén abombadas, golpeadas u oxidadas.
Al manipular alimentos es indispensable:
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Lavar los alimentos y los utensilios a utilizar, incluyendo mesas, tablas de picado, licuadoras, etc. Los trapos de limpiar y paños de cocina deben lavarse al chorro del agua con jabón cada vez que se usen.
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Para mantener limpios los platos, vasos y cubiertos guardarlos en un estante cerrado, y no tocar con los dedos la parte de adentro de platos y vasos, así como la parte de los cubiertos que se mete a la boca.
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Cuidar la higiene personal, poner especial énfasis en el lavado de manos, que debe realizarse con agua y jabón, limpiándose muy bien las uñas.
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Al cocinar, tener al cabello limpio y recogido, evitar tocarse las orejas, nariz o boca; no usar anillos, relojes o pulseras. La persona que prepara los alimentos no debe hacerlo si tiene enfermedades infecciosas como pueden ser las gastrointestinales o las respiratorias, entre otras.
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Evitar la presencia de animales dentro del hogar (perros, gatos, aves, moscas, roedores, etc.)
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Almacenar los cereales, grasas, azúcar y leguminosas en envases tapados, frescos y secos.
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Mantener refrigerados los alimentos perecederos.
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Procurar que el entorno de la vivienda esté limpio; los botes de basura deben estar tapados y lavarse frecuentemente.