Historia del sitio

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    El surgimiento de Tula, como gran centro urbano, tuvo lugar tras la desestabilización de Teotihuacan. Si bien Tula alcanzó su máximo desarrollo entre 900-1200 d.C. (en el período llamado Postclásico), según las fuentes históricas, sus primeros habitantes se establecieron en el lugar conocido como Tula Chico alrededor de 800-900 d.C., lapso en el que sucedieron movimientos migratorios de distintos grupos étnicos.

    Los que llegaron a Tula formaron una sociedad multiétnica y socialmente estratificada, con una diversidad de costumbres, conocimientos e ideas religiosas.

    Uno de ellos era el de los nonoalca, originarios del actual Tabasco, quienes formaban un grupo de hombres sabios, portadores del culto a Quetzalcoatl.

    Otro fue el de los chichimecas, procedentes del norte de México.

    Alrededor del 900 d.C., se construyó el conjunto denominado Tula Grande, donde se localizan la mayoría de los edificios visitables. Hasta el año 1200 d.C., esta área funcionó como centro rector de una gran ciudad, con alta concentración demográfica y una extensión de 16 km2.

    Poco después, las pugnas entre los distintos sectores provocaron la inestabilidad de la ciudad y la entrada de nuevos grupos étnicos, como los mexicas o aztecas, quienes eran chichimecas; esto coincide con la destrucción de este centro ceremonial y su abandono. Sin embargo, pequeños grupos habitarían algunos sectores de la ciudad.

    Posteriormente, Tula se convirtió en un lugar mítico y sagrado para los aztecas.