¿Colesterol? ¿Triglicéridos?
Un problema muy frecuente de salud directamente relacionado con la alimentación de cada persona, es la elevación del COLESTEROL y/o los TRIGLICÉRIDOS en la sangre. Desde luego cuando nos informan que padecemos de tal situación nos preocupamos en el mejor de los casos; sin embargo, para algunas personas pasa desapercibido debido a que no sufren de ningún dolor físico.
El colesterol y los triglicéridos son grasas que se encuentran normalmente en la sangre, y forman parte del funcionamiento correcto del metabolismo; el problema surge cuando dichas sustancias sobrepasan los límites establecidos, pues el colesterol debe ser menor a 200mg/dL y los triglicéridos menores a 150mg/dL. El tener una elevación inusual de cualquiera de los dos, implica un riesgo mayor para sufrir un infarto, sobre todo en el caso del colesterol; ya que al estar en concentraciones elevadas, se adhiere a las venas y arterias formando placas de grasa que impiden la correcta circulación de la sangre y la oxigenación de los tejidos en todo el cuerpo, pero principalmente del corazón. En el tema de la alimentación, el colesterol lo obtenemos únicamente a partir del consumo de alimentos de origen animal, de tal forma que lo conveniente es moderar la ingestión de esos alimentos; de cualquier forma, el cuerpo hace su propio colesterol a partir de otras grasas, ya que éste es necesario para formar hormonas y para regular otras funciones vitales.
En el caso de los triglicéridos, su elevación es debida a un consumo excesivo de azúcares simples (azúcar de grano, harinas, pastas, dulces, refrescos, etc.) que finalmente son almacenadas como grasas. El principal problema reside en una mala utilización de los azúcares por el metabolismo, y se considera que una cifra mayor a 150mg/dL es indicativa de un estado prediabético (aunque la glucosa se encuentre en niveles normales), es decir, que la persona padecerá de Diabetes Mellitus a corto o mediano plazo. El principal consejo alimentario es evitar dichos azúcares, y también las grasas saturadas; así como aumentar el consumo de fibra dietética y la práctica de ejercicio físico.
La única forma de saber si contamos con niveles de colesterol y triglicéridos adecuados, es a través de un análisis bioquímico de sangre; como expliqué al principio, estos padecimientos cursan sin dolor, y a menudo las personas se dan cuenta cuando ya han sufrido un infarto o cuando ya padecen de Diabetes Mellitus. Es conveniente realizarse pruebas de laboratorio al cumplir 25 años de edad una vez cada tres años si los resultados son normales, y si no son normales, cada año y acudir al médico de inmediato.

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