Educación para la sexualidad, necesidad impostergable
La educación es una de las condiciones fundamentales de la existencia y desarrollo de la sociedad humana, y es inherente a esta desde los propios momentos de su surgimiento; sin la educación la sociedad deja de existir y desarrollarse. Dado que la sexualidad es parte orgánica del lenguaje mismo de la vida, del ser humano y el devenir de los humanos como especie, se considera que es potencializadora del florecimiento de una personalidad sana y autorealizada, y contribuye a la calidad de vida de las personas.
El estudio de la sexualidad humana y la construcción de género, exige en primer lugar, establecer las cualidades esenciales del individuo, pues resulta imprescindible considerar que el hombre y la mujer son, en esencia, seres sociales. Precisamente por ser no solo un hecho biológico, sino también social, es que la educación para la sexualidad y género no puede ser un hecho aislado del resto de la educación general en la enseñanza superior, ni un hecho dirigido al control de la natalidad.
La Educación para la sexualidad no debe ser una asignatura o actividad aislada y desarticulada, no se debe impartir en cursos especiales, no puede limitarse solo a una información sexual, sino armonizarse junto a todas las asignaturas que forman el plan curricular del futuro profesional, para que así puedan desarrollar una conducta adecuada, con conocimientos sólidos, las implicaciones que esta puede tener en sus patologías y viceversa, además de un encuentro correcto con su propia sexualidad.
La vida sexual es mucho más compleja y va mucho más allá de la mera función biológica de nuestro sistema reproductor; involucra, actitudes, valores, prácticas asociadas con la autoestima, la sexualidad, la salud y la prevención, entre los factores más importantes (Barros, 2001). La salud reproductiva se ocupa de los procesos, funciones y sistemas reproductivos en todas las etapas de la vida. Su objetivo es permitir a los hombres y a las mujeres disfrutar de una vida sexual responsable, satisfactoria y segura, así como la capacidad y libertad de decidir si tener hijos, cuándo y con qué frecuencia.
El género es más que una categoría, es una teoría amplia que abarca categorías, hipótesis, interpretaciones y conocimientos relativos al conjunto de fenómenos históricos construidos en torno al sexo. El género está presente en el mundo, en las sociedades, en los sujetos sociales, en sus relaciones, en la política y en la cultura. El género es la categoría correspondiente al orden sociocultural configurado sobre la base de la sexualidad: la sexualidad a su vez definida y significada históricamente por el orden genérico. (Lagarde 1990).
El género implica: Las actividades y las creaciones del sujeto, el hacer del sujeto en el mundo. La intelectualidad y la afectividad, los lenguajes, las concepciones, los valores, el imaginario y las fantasías, el deseo del sujeto, la subjetividad del sujeto. La identidad del sujeto o autoidentidad en tanto ser de género: percepción de sí, de su corporalidad, de sus acciones, sentido del Yo, sentido de pertenencia, de semejanza, de diferencia, de unicidad, estado de la existencia en el mundo. Los bienes del sujeto: materiales y simbólicos, recursos vitales, espacio y lugar en el mundo. El poder del sujeto (capacidad para vivir, relación con otros, posición jerárquica: prestigio y estatus), condición política, estado de las relaciones de poder del sujeto, oportunidades. El sentido de la vida y los límites del sujeto. (Lagarde 1990).
El sexo es el conjunto de características genotípicas y fenotípicas presentes en los sistemas, funciones y procesos de los cuerpos humanos, con base en él, se clasifica a las personas por su papel potencial en la reproducción sexual. No hay homogeneidad cultural en la definición de los componentes sexuales ni genéricos. Para la antropología es claro que las características sexuales no implican características genéricas (Lagarde 1990). Y es evidente que hay diversas combinaciones de los componentes sexuales en cada persona; a lo largo de la vida el sexo, o conjunto de características sexuales, experimenta cambios paulatinos y rápidos, formales y así se mantiene el resto de la vida, la evidencia muestra que el sexo es dinámico, maleable y cambiante. El género asentado en el cuerpo, lo está en el cuerpo histórico, y cada quien existe en un cuerpo-vivido. (Hiriart, 2001).
La sexualidad es el referente de la organización genérica de la sociedad y constituye el punto de partida de los caminos trazados con antelación para la construcción de caminos de vida tan definidos, que es de sentido común atribuirlos a un supuesto destino. No hay tal, la sexualidad, materia del género, es el conjunto de experiencias humanas atribuidas al sexo y definidas por la diferencia sexual y la significación que de ella se hace. Constituye a las personas y las adscribe a grupos bio-socio-psico-culturales genéricos y a condiciones de vida predeterminadas que a su vez condicionan sus posibilidades y sus potencialidades vitales.
La sexualidad, condensada en el género define: Los grupos genéricos, los sujetos particulares: las mujeres y los hombres, las relaciones sociales definidas en torno al sexo por edades; es decir, las relaciones de género concebidas también de propiedad de bienes y recursos y de la riqueza, las instituciones privadas y públicas, económicas y sociales, jurídicas y políticas, la cultura: los símbolos y las representaciones, el imaginario y las fantasías, las concepciones del mundo y de la vida, de cada acontecer; las maneras de pensar y los pensamientos, así como la afectividad; los lenguajes corporales, verbales, escritos y sus correspondientes sustratos, la gestualidad, la palabra y la voz, la escritura, el arte y todas las creaciones efímeras de la vida cotidiana, así como las creaciones materiales más perdurables; valores circunscritos en una eticidad y, desde luego, dimensiones variadas del sentido de la vida.
Las identidades personales y grupales, así como las mentalidades individuales y colectivas. El orden fundado sobre la sexualidad es desde luego un orden de poder. En conjunto es un complejo mosaico de generación y reparto de poderes que se concretan en maneras de vivir y en oportunidades y restricciones diferenciales. (Medeira, 2005).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
· García, P,(2005), "Género, educación y política pública", en La Ventana. Revista de estudios de género. Núm. 21, vol. III. México, Universidad de Guadalajara, Julio, pp. 70-89.
· Madeira, Luz. (2005), "Investigación del currículo oculto en la educación superior: alternativa para superar el sexismo en la escuela", en La Ventana. Revista de estudios de género. Núm. 21, vol. III. México, Universidad de Guadalajara, pp. 187-227.
· Burin, M. (1999), "Ámbito familiar y construcción del género", en Género y familia. Poder, amor y sexualidad en la construcción de la subjetividad. Mabel Burin e Irene Meler. Argentina. Paidós Psicología Profunda, pp. 71-86.

Comentarios
Enviar un comentario nuevo