Una reflexión sobre la sexualidad infantil

Imagen de SCamacho

La mera posibilidad de que los niños realicen actividades sexuales sigue siendo, aun hoy, inaceptable para muchas personas en nuestra civilización, a pesar de que hace más de 70 años Moll y Freud sostuvieron públicamente su existencia. Sin lugar a dudas, la negación de esta realidad se debe a la identificación del placer sexual con el pecado, hecha por la moral erotofoba cristiana, por consiguiente, solo en mentes perversas podría caber la idea de que los niños, criaturas de inocencia angelical, estuvieran contaminados de el. (Alzate, 1998).

Por lo anterior, es necesario señalar que los juegos sexuales infantiles sean necesarios para el ulterior y correcto funcionamiento erótico y reproductor de los seres humanos.

LA RESPUESTA SEXUAL INFANTIL

La sexualidad infantil es inherente al niñ@. Se ve manifestada con la exigencia de la satisfacción a través de impulsos expresables en varias formas, se ve influida y restringida por el medio social en el pequeñ@ se vuelca la sexualidad del adulto proyectándose en el / ella las limitaciones propias de la sexualidad de los mayores. Nos produce temor, vergüenza, asombro y muchas otras sensaciones, el solo hecho de aceptar que el niñ@ siente y tiene una respuesta sexual frente a diversos estímulos.

Las respuestas genitales involuntarias comienzan incluso antes de nacer, Los bebes varones recién nacidos tienen erecciones y las niñas experimentan hinchazón genital y lubricación vaginal (Rodríguez, 1994).

El estimulo sexual efectivo (ESE) que provocan una respuesta sexual en los infantes tienen que ver con elementos sensoriales, como la temperatura al cambiarle el pañal, el amamantamiento, las caricias y el contacto corporal de la madre.

El niñ@ no genitaliza, por lo que todo el cuerpo puede ser receptor de placer. El ESE es toda su piel.

En la fase de respuesta sexual conocida como excitación, la característica principal es la vasocongestion. La fase de meseta que se presenta cuando desaparece el pezón también se ha observado en niñ@s. Esta es una fase que pasa prácticamente inadvertida por el tiempo tan corto en que se manifiesta. El orgasmo es experimentado por los niñ@s en la parte biológica, las contracciones son observables. Desde la parte psicológica, es percibido como una sensación placentera. Se puede decir que el periodo refractario no existe en los niñ@, es decir, siempre están listos para el siguiente,.(Prieto, 2002).

MASTURBACION INFANTIL

Los infantes quizás se acaricien los genitales y se masturben, frotándolos y rozándolos con algún objeto, una almohada o una muñeca, pero la manipulación rítmica de los genitales asociada con la masturbación adulta, por lo general no se da hasta que el niño llega a los dos y medio o tres años de edad, (Martinson, 1994). La masturbación es una de las expresiones más comunes durante la niñez. En diversos estudios, cerca de una tercera parte de las encuestadas y dos terceras partes de los encuestados informaron haberse masturbado antes de la adolescencia, Gebhard, 1969. La principal fuente de información acerca de la masturbación de la mayoría de los niños es los amigos, algunos tal vez reciban instrucciones sobre los pormenores de la estimulación personal.

La mayoría de los niños se masturba, decirles que dejen de hacerlo pocas veces elimina dicha conducta, aun cuando tales solicitudes vayan respaldadas por amenaza de castigo, mas bien, lo mas probable es que tales respuestas negativas produzcan una magnificación de culpa y la ansiedad asociada con este comportamiento. (Croocks, 1993).

EL JUEGO SEXUAL INFANTIL

Además de la auto estimulación, los niños prepuberes a menudo se entregan a juegos que pueden considerarse como de naturaleza sexual (Friederich, 1991). Tales juegos tienen lugar con amigos o hermanos del mismo u otro sexo. Pueden darse tan precozmente como a los 2 o 3 años de edad, pero es mas probable que ocurran entre los 4 y los 7 años, (Koldony, 1980). Las actividades pueden ir de la exhibición e inspección de los genitales, a menudo con el disfraz del “juego del doctor”, a la simulación del coito con frotamiento mutuo de las regiones genitales.

Aunque la mayor parte de los adultos, en particular los padres, suelen reaccionar ante la aparente naturaleza sexual de este juego, para muchos niños los aspectos lúdicos de la interacción pueden ser mucho mas significativos que cualquier dejo de sexualidad.

Además de mostrar interés por las conductas sexuales, muchos niños, en el rango de los 5 a 7 años, comienzan a actuar de maneras que reflejan el guión de la pareja predominantemente heterosexual de nuestra sociedad. Esto es patente en el “juego de la casita”, que es característica de los niños de esta edad. Parte del juego sexual se da en el contexto de esta actividad. (Parson, l993):

NATURALEZA DE LA SEXUALIDAD INFANTIL

El concepto de infancia, tal y como se entiende actualmente en nuestra cultura, tienen solo unos pocos siglos de existencia. Aunque los niños nacen con la capacidad potencial de responder a estímulos sexuales y sentir placer al ser estimulados en las zonas erógenas, en ausencia casi total de andrógenos, el interés (deseo) sexual infantil es difuso, inespecífico y de carácter esencialmente investigativo, por lo cual es mas curiosidad que deseo, además, a diferencia de la estimulabilidad, el interés sexual del niño no parece ser activado fácilmente.

EL MITO DE LA INOCENCIA INFANTIL

El interés sexual del niño es difuso e inespecífico, sus actos sexuales son fundamentalmente lúdicos, investigativos e imitativos, y carecen de la cualidad erótica típica de los actos sexuales adultos, porque el mundo sexual infantil es un mundo de vivencias infantiles, no adultas, y el significado pleno del erotismo usualmente solo se puede adquirir mediante el proceso de crecimiento y desarrollo del individuo inmaduro.

La sexualidad infantil es esencialmente diferente de la del adulto, en lo que respecta al tipo de placer experimentado, la razón de ello, es que el niño o la niña típico, todavía no ha alcanzado el grado de desarrollo psíquico y somático necesario para ejercer la función erótica, en otras palabras, para que el ser humano reaccione sexualmente como lo hace el individuo adulto, es indispensable que ocurran cambios hormonales, característicos de la pubertad. (Alzate, 1998).

Bajo la influencia del condicionamiento social, los seres humanos inmaduros van estructurando gradualmente la sexualidad, en concordancia con los modelos culturales, hasta captar finalmente el significado pleno del erotismo. La simple capacidad orgánica de lograr el orgasmo, que esta presente en muchos niños, no autoriza a creer que la sexualidad erótica también lo esta, porque para que esto suceda, los fenómenos sexuales puramente somáticos deben ocurrir en el contexto psicosexual de la pospubertad o adultez y ser concientes.

Los niños son naturalmente curiosos, y a medida que crece, tratan de aprender todo lo relacionado con ellos mismos y con el entorno. Una vez explorado el propio cuerpo, se interesan por el de otros niños y niñas y adultos, sin que ello tenga el significado “sexual” erótico, del adulto. Los niños captan los conceptos sexuales paulatinamente, y aun en el caso de que aprendan tempranamente, ciertas actitudes y conductas sexuales adultas, solo pueden comprender sus significados y consecuencias al llegar a la pubertad. Igualmente pueden tener contactos físicos íntimos sin que comprendan su significado erótico, por el contrario, no pocas veces son los adultos los que se encargan de inculcar en los menores sus propias actitudes negativas y culpantes con respecto a los contactos físicos que hasta ese momento eran vistos “inocentemente” por los niños. (Alzate, 1998).

Según los estudios de Bernstein, 1997, los conceptos sexuales de los niños parecen seguir una secuencia Piagetiana de desarrollo, y la información que reciben del entorno no es aceptada como tal, sino que es asimilada y transformada de acuerdo con el nivel cognoscitivo del individuo.

FORMACION DE UNA IMAGEN CORPORAL

La experiencia de toda la vida da por resultado la creación de las sensaciones que cada individuo tiene sobre su cuerpo, pero los psicólogos están de acuerdo en que dichas experiencias durante los primeros años de vida son particularmente importantes. Es durante el primer año cuando el bebe empieza s saber gradualmente que posee un cuerpo, el cual es independiente del mundo que lo rodea. Paulatinamente, sin embargo, aun cuando los detalles del proceso siguiente oscuro, el bebe empieza a distinguir los limites de su persona, cuando se pone un dedo en la boca el niño experimenta dos sensaciones: una de la boca y otra del dedo, pero cuando otro dedo (por ejemplo, el de quien lo cuida), le es colocado en su boca, solo esta experimentando la sensación.

Además de aprender los limites del cuerpo, el bebe empieza a conformar una reacción emocional respecto a su propio cuerpo, la cual es muy importante para su sexualidad posterior.

Conforme los bebes y los niños empiezan a caminar, exploran a sus alrededores, descubren las partes más distantes de su cuerpo, incluyendo los genitales. El pene es capaz de producir erección y la vagina puede lubricar desde el momento del nacimiento. Más aun en algunas observaciones, se ha visto a niños de pocos meses dedicados a ciertas auto estimulaciones genitales que han producido los signos respiratorios musculares del orgasmo. (Tiefer, 1994)

¿SOY UN NIÑO O UNA NIÑA?

Una gran cantidad de información que los niños que los niños reciben acerca de la sexualidad es codificada según el sexo al cual pertenecen. Es decir, a menudo se les habla de sentimientos y actos sexuales en relación a lo que es correcto o incorrecto que un niño haga o sienta. Sin embargo, muchos esfuerzos para a los niños y las niñas a comportarse y pensar en forma diferente unos de otros, no tienen ningún mensaje explicito relativo a su sexualidad posterior, únicamente se les dice que se vistan, hable, comporten, piensen y jueguen como niñas o como niños porque esto es lo normal.

Enseñar a un bebe el sexo al cual pertenece comienza desde el primer año de vida. Al momento de nacer, quienes lo atienden miran sus genitales y lo clasifican en forma correspondiente. El niño en desarrollo se encuentra ansioso por saber que significa ser niño o niña. (Tiefer, 1994).

Al principio, la división se lleva a cabo sobre bases superficiales. Cuando de les dice a los niños que la diferencia estriba en la clase de genitales que tiene fuera y dentro de su cuerpo, entonces comenzara una nueva etapa de aprendizaje. Muchos niños no pueden creen que las niñas no tienen pene. A través de un constante proceso de recordatorios, los niños de aproximadamente 3 años son capaces de identificarse correctamente.

Muchos psicólogos consideran que la forma básica de prepararse para la futura heterosexualidad u homosexualidad, se aprende durante los primeros años de la niñez, cuando empieza a desarrollarse la noción de la identidad sexual. Los acontecimientos vividos en la niñez, durante la cual se aprende lo que es ser niño o niña, desempeñan un papel importante para el desarrollo psicosexual posterior. (Lieberg, 1993).

FUNCION DEL JUEGO EN LA INFANCIA

Los juegos sexuales infantiles consisten fundamentalmente en actos exhibicionistas, inspección, tocamiento de los órganos sexuales, y simulacros de coito, entre individuos del mismo o diferente genero. Los estudios de Kinsey, 1966, muestran que la mayor incidencia de juegos sexuales femeninos ocurre entre los 5 y los 9 años, mientras que en el caso de los niños, va siendo mayor a medida que estos se acercan a la pubertad; la razón de ello es el rápido desarrollo de la capacidad erótica de los varones al aproximarse a la pubertad, lo cual se contrapone a la creciente vigilancia y restricción de las niñas en las mismas circunstancias. (Alzate, 1998).

Además de la auto estimulación, los niños pre púberes a menudo se entregan a juegos que pueden considerarse como de naturaleza sexual, (Martinson, 1994).